Festividad del Sagrado Corazón de Jesús

Volver

23 de Junio de 2017
¡¡¡Felicidades en la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús!!!

Escuchemos las palabras que a las socias y socios de Alianza de Amor nos dirige nuestra madre, Concepción Cabrera, Conchita, en el mes de Junio de 1924, en su hojita de retiro mensual... 



“Alma querida, acércate a mi Corazón divino y no le temas; estúdialo con amor… penétralo con amor y haz en Él tu morada de amor eterno”

A todas las almas hace el Corazón de Jesús esta invitación, pero con más razón a las predilectas de su Alianza, a las que tienen la dulce obligación de arrancar las espinas que lo lastiman y consolarlo.

¡Jesús no es amado!... ¡Jesús no es correspondido!... en el mundo ruge una tormenta de odio contra el divino Corazón; el eco de los siglos sigue gritando la horrible blasfemia del pueblo deicida: ¡Crucifícale, crucifícale! y El quiere almas puras, almas-hostias, almas de nieve y de sangre, que con su blancura y sus sacrificios hagan contrapeso a tantos horrores.

Que en este mes de Junio, nuestro mes predilecto, se distinga en el amor al Corazón divino, pero amor práctico de abnegación, de voluntario sacrificio, de generosidad, gozándonos en la voluntad santísima de Dios aunque nos crucifique. Hay que madurarse al amor del Sol divino que desde la cruz, desde la Eucaristía, solo nos pide permanecer bajos sus rayos, Hijitos míos, permaneced en mi amor. ¿Qué importa llevar la cruz sobre los hombros cuando se lleva la Eucaristía en el corazón? Si nos encontramos desconsoladas, si sucumbimos al peso del dolor, volvamos al Corazón todo ternura, a la divina Eucaristía, que templará la amargura de nuestras penas y las trocará en alegrías.

No olvidemos en este mes, sobre todo, pedir de día y de noche al divino Jesús que incendie las almas de los sacerdotes con su mismo Corazón, volcán de amor, que los abrase en caridad con el fuego divino del Espíritu, que los derrita a favor de las almas, que prediquen ¡oh sí! al Corazón de Jesús amante a fin de obtener a Jesús amado.

Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. CCA, Junio 1924